Premios Academia del Perfume 2021
 
 LA ACADEMIA Y LOS PREMIOS 
La Academia del Perfume es una fundación cultural sin ánimo de lucro con la misión de la divulgación e impulso del mundo el perfume, con énfasis en su faceta de creación artística y cultural. Se expresa a través de diferentes actividades como cumbres de perfumistas, think tanks y mesas redondas, visitas culturales, talleres y experiencias olfativas y formativas, semanas temáticas y actividad informativa continua a través de sus redes sociales. Su página web es una completa fuente de información sobre el perfume, en la que se reúnen desde entrevistas y noticias de actualidad a la riqueza de la historia del perfume, familias olfativas, biblioteca del perfume y otras curiosidades.
 
La actividad más arraigada en la historia de la Academia desde hace más de una década son sus Premios Anuales a los Mejores Perfumes del Año, que en 2021 celebran su decimocuarta edición. Su origen se basa en el acercamiento del universo del perfume a la sociedad a través de las mejores creaciones que se presentan cada año.
 
La estatuilla, símbolo de los Premios

El nuevo diseño de estatuilla de los Premios Academia del Perfume data de 2019. La Academia quería crear un símbolo que recreara su esencia en una pieza 3D que capturara la icónica “flor” de su anagrama.

Esta flor-garabato simboliza a su vez la creación artística del perfume: partiendo de una idea o nota olfativa lineal, avanza en un camino en el que se va entrelazando en acordes más complejos. Esa forma etérea e intangible sigue su enrevesado recorrido hasta llegar a la forma final donde se desvela sorprendentemente y cobra todo su sentido: ese aparente garabato adopta la vaporosa silueta de una bella flor. La flor del emblema de la Academia queda arropada y protegida por un marco que simboliza una urna amarilla, cual frasco que contiene las esencias del perfume, que la enmarca, protege y destaca.

La Academia del Perfume recurrió en 2019 al artista plástico y Doctor en Bellas Artes Daniel Silvo y le dio libertad creativa para desarrollar la estatuilla, con la única premisa de mantener el espíritu de la flor y de la urna que la sostiene. Silvo la interpretó en una pequeña escultura de piedra y metal. Como base, utilizó la nobleza de una negra piedra de gran peso, en forma de L, como si un sujetalibros se tratara. Sobre ella florece, modelada en alambre dorado, vestida de gala, la silueta de la icónica flor.